A lo mejor, si menciono el nombre de Samanta Becker, no te producirá ninguna emoción, a
lo mucho pensarás, quizás, que se trata de alguna influencer famosa, alguna actriz o
estrella de rock, pero la verdad, es que ella no representa ninguna de las actividades dichas
anteriormente, bueno al menos no hasta ahora. Entonces, ¿quién es Samantha Becker?  y
por qué su nombre sale a colación en estos días? pues la solución a estos interrogantes es
muy sencilla, sin embargo, a medida que leas el artículo se irá vislumbrando la respuesta.
Samanta Alice Becker es una mujer nacida en Much Hadham, Inglaterra, de 35 años de
edad, fundadora de una pequeña agencia de viajes compuesta por 6 personas más de la
cual ella es a su vez la directora. Samanta es una mujer deportista, con buen estado de
salud, fuerte, alta, cabello rubio y de unos intensos ojos azules, digna representante de la
cultura británica, pero bueno, ¿qué tiene que ver la descripción física de una persona con
todo esto? ya lo sabrás. Samanta a mediados de mayo de este año, viajó de vacaciones a
Sudamérica en compañía de su novio James Horton, un empresario modesto de los bienes
raíces, el viaje se da por motivos de negocio de su novio, pero Samanta aprovechó la
oportunidad para darse un descanso y a la vez conocer esta otra parte del mundo. Para
Samanta era la primera vez que viajaba a Sudamérica por lo cual estaba muy emocionada.
El viaje era específicamente para Brasil y Argentina, durarían unos cuantos días y
regresarían a Inglaterra para continuar disfrutando del descanso. Por esas cosas de las
empresas aéreas, tuvieron que hacer escala en Colombia y es aquí en este país, donde
empieza realmente la historia de lo que encierra este artículo. Samanta quedó encantada
con las tribus indígenas de Colombia, su calidez y su artesanía, tanto que decidió quedarse
unos días más en ese bello país, mientras James continuaba sus compromisos de negocios
en Brasil. El plan era sencillo, Samanta se quedaría una semana más en Colombia mientras
James terminaba sus negocios en Brasil, pasada esa semana, ella tendría que
reencontrarse con su novio en Río de Janeiro. Fue así, entonces, que Samanta se fue
adentrando más en las culturas indígenas y en todo lo concerniente a su artesanía. Unos
turistas le recomendaron que en ciertas aldeas ubicadas dentro de la selva habían lugares
maravillosos que seguían estando vírgenes a la civilización, esto le llamó mucho la atención
a Samanta quien de inmediato hizo los arreglos para dirigirse a una aldea indígena dentro
de la selva. Para esto Samanta debía tomar una avioneta que es el medio de transporte
utilizado en esa área de la región para trasladarse. Fue así como Samanta tomó uno de
esos artefactos voladores, de apariencia un poco destartalada y vieja, lo cual le ocasionó
mucha desconfianza, pero al ver que la gente se montaba en otras a su alrededor que
estaban con peor aspecto, saco fuerza y se embarcó en la que   mejor le parecía. El trámite
era muy informal, solo era pagar unos cuantos dólares y listo. La avioneta despegó sin
ningún contratiempo, en ella solo viajaban el piloto y Samanta. El piloto era un tipo
regordete nativo de la región y que a duras penas cabía en la silla del piloto, a todo esto,
Samanta le hacía mucha gracia, ella solo pensaba en tener una aventura más que contar. 
A los 5 minutos de vuelo la avioneta experimenta fallas en el motor, llenando de pánico a
Samanta, era inevitable, la avioneta debía hacer un aterrizaje de emergencia, el problema
era, que solo se veían árboles, no había ninguna llanura o algún espacio para bajar sin
problemas a tierra. Samanta no tuvo tiempo de gritar cuando sintió el golpe seco en unos
árboles, fue un impacto fuerte, la avioneta fue cayendo a tierra amortiguada por los árboles.
Samanta se tomó unos segundos para reponerse y tomar control de lo sucedido. El piloto se
encontraba bien, desconcertado pero ileso del accidente. Samanta al salir de la avioneta se
desparramo en la tierra de dolor, se dio cuenta que al parecer se había lastimado el tobillo y
le dolía mucho mantenerse en pie. El piloto se agarraba la cabeza y parecía desesperado,
Samanta le hacía señas en lo poco que se podían decir ya que ni ella hablaba el idioma
nativo de la región y el piloto no hablaba inglés. Ella quería que pidiera ayuda por radio,
pero el piloto daba a entender que la radio no servía, en medio de lo complicado de la
situación, el piloto alcanzó a explicar por medio de dibujos en la tierra, que él buscaría
ayuda, que estaban cerca de donde habían salido y que él sabía como regresar. Samanta
confiaba en la experiencia del piloto y en que esto parecía normal en esta zona del país.
Samanta al ver que no había otra alternativa, accede a quedarse sola un tiempo mientras la

ayuda viene en camino. Es así como el piloto se adentra en la selva y deja a Samanta
recostada en la avioneta. A pesar que eran las 9:15am de la mañana, parecía que fuesen
las 5 de la tarde, ya que los árboles eran aproximadamente de 40 metros de alto y tapaban
los rayos del sol. Samanta sacó de la avioneta su mochila en la cual solo tenía un sándwich
su celular y una botella de agua, verificó para ver si su celular servía, pero notó que sufrió
un fuerte impacto en la pantalla y no se alcanzaba a descifrar la información. Trató de hacer
una llamada y se dio cuenta que no había señal, aunque ella sabía que estaba full de carga
prefirió apagarlo para conservar energía. Pasaban las horas y no había rastros de ninguna
clase de ayuda, Samanta pasaba las noches frías dentro de la avioneta y medio se
alumbraba con algunas lucecitas del aeroplano que aún servían y en el día salía para
visualizar si veía alguna clase de ayuda, así pasaban las horas, luego los días, las noches y
aun no llegaba nadie para ayudarla. Desde el día del accidente hasta ahora ya habían
transcurrido 5 días, fue el tiempo prudente que decidió esperar en la avioneta para ver si
aparecía alguien, fue entonces que supo que tendría que hacer algo, incluso debía salir así
sea para buscar comida, el agua no le preocupaba, ya había pasado una noche de lluvia y
al menos para ella en ese momento, abundaba el preciado líquido. Samanta decidió
caminar y buscar ayuda por sus propios medios, iba a paso lento porque no quería forzar su
pie el cual aún presentaba hinchazón. Caminó por muchas horas, alcanzó a encontrar
algunas frutas comestibles y agua, pero una vez más regresaba a la avioneta. En días
posteriores ella escuchaba algo parecido a la corriente de un río y decidió trazar una ruta.
Ya habían pasado demasiadas noches, no sabía con exactitud, que fecha era, pero era
consciente del transcurrir del tiempo, así que decidió salvarse por sí misma y fue en busca
de ese río con la esperanza de encontrar alguna aldea cercana. Cada cierto tiempo arrojaba
una pista ya sea un pedazo de tela o profundizaba sus huellas en caso alguien llegase a la
avioneta y le fuese fácil seguirla. Seguían pasando los días y Samanta se encontraba muy
débil, sin embargo, ella persistía en su intento, por sobrevivir. Su dieta era a base de frutas
que encontraba en el suelo, se aseguraba que no fuesen venenosas y las comía, su termo
de agua siempre procuraba llenarlo con las lluvias y lo reservaba, solo pequeños sorbos.
Así era su transcurrir, a veces se quedaba debajo de algún árbol o improvisaba un techo
con las ramas para no empaparse demasiado con la lluvia.  Pasaban los días y empezaba a
dudar de ese ruido de la corriente, incluso llegó a escuchar gritos de personas a distancia
muy lejana, como llamando a alguien por algún nombre que no era el de ella, algo
indescifrable pero que a su vez hacía despertar su esperanza de que la estaban buscando,
ella no sabía exactamente si era el eco del ruido de la selva o si definitivamente ante la falta
de nutrientes ya estaba desvariando. En una de esas caminatas encontró lo que parecía ser
un kit de alimento, esto, en definitiva, fue lanzado por algún helicóptero, estaba reventado
por el impacto, sin embargo, alcanzo a comer los alimentos empacados en sobre que ahí
venían. Fue como una inyección de vida, estaba segura que la estaban buscando y que la
ayuda estaba cerca. En otro momento de caminata se encontró unos árboles amarrados
con una cinta amarilla, parecida a las que se colocan para anunciar advertencia sobre algo
y en la mitad de la cinta un pito, el cual sin vacilar Samanta tomó y comenzó a sonar. Crecía
más aún su esperanza, era cuestión de tiempo para que la encontraran. Días posteriores
escuchó que sobrevolaron por encima de ella helicópteros, uno en horas de la mañana muy
temprano y otro en horas de la tarde, por mucho que ella quisiera hacerse notar era casi
que imposible, los árboles tapaban todo, sin embargo, ella sabía que iba por buen camino.
Los días siguientes se tomó un tiempo para descansar y se quedó profundamente dormida,
hasta que sintió que algo le estaba lamiendo la frente, pensó en ese mismo instante que un
animal peligroso de la selva la estaba saboreando creyendo que estaba muerta. Despertó
repentinamente por instinto sacando la fuerza extra de energía, para darse cuenta que ese
animal era un perro. Pasado el susto observó que el perro tenía como especie de un
pequeño chaleco, lo que la hizo caer en cuenta que era un perro de búsqueda. Se levantó
tratando de hacer volver al perro para asegurarse de que la vinieran a buscar, pero fue
inútil, debido a que el perro la miró en una distancia prudente y se marchó. Aun así,
Samanta sabía que el perro llegaría donde su entrenador y los traería de regreso a su
encuentro. Pasado otros días Samanta siguió caminando para no perder el impulso.

Después de un tiempo divisó a unos niños indígenas. Samanta comenzó a realizar sonidos
con el pito para llamar la atención de los niños, ella sabía que era su oportunidad para
hablar con el padre de esas inocentes criaturas y la llevasen a su aldea, sentirse a salvo y
por fin pedir ayuda. Samanta se acercaba cada vez más a esos niños y sentía que todo
había terminado, palabras más, sentía que volvía a vivir, se sentía aliviada. Cuando por fin
estaba frente a frente con los niños, los notó un poco raros. Los niños parecían asombrados
con su llegada y tenían un aspecto demacrado, como si no hubiesen comido en días,
estaban flacos y débiles. Samanta al principio pensó que esto era propio de los niños
indígenas de estas aldeas, pero poco tardo en darse cuenta de que algo andaba mal.
Samanta les preguntaba con señas y dibujos en la tierra, ¿que donde estaba su aldea? que
donde estaban sus padres? que la llevasen hacia su líder aldeano. Los niños la miraban
con asombro, pero no podían entenderse, ellos hablaban o medio balbuceaban lenguaje
indígena, que ni para ninguno de las dos partes era comprensible. Samanta se dio cuenta
que eran niños muy pequeños, incluso había una beba de brazos que apenas se movía.
Los niños estaban muy delgados y casi que en los huesos. Samanta razonó y entendió que
estos niños al igual que ella y por alguna razón que ella desconocía, también estaban
perdidos. Samanta se ocupó de los niños, les dio agua, les dio parte de la ración del kit de
alimento que ella había encontrado en días pasados. A la niña de brazos la cargo un buen
tiempo, la limpió y la mantenía seca para que no se enfermara. Pasaron días y Samanta
estuvo cuidando a los niños para que estuviesen a salvo. Una vez, acabadas las raciones,
Samanta buscaba frutas y agua para mantener con vida a los niños. Los días seguían
pasando y de vez en cuando Samanta sacaba su celular, lo encendía para verificar si había
algo de señal, lo mantenía por uno o dos minutos encendido y luego lo volvía a apagar. En
cierta ocasión Samanta volvió a ver al perro y esta vez decidió, que debía tratar de seguirlo,
le entregó la niña de brazos a la que parecía ser su hermana mayor, les dijo que la
esperaran aquí, que ella traería la ayuda y procedió a perseguir al perro. Corrió entre la
selva y seguía adentrándose tratando de no perder al canino de vista. Continuaba en su
persecución cuando sintió que se iba al vacío. Samanta piso suelo falso, que era imposible
de ver por la maleza y cayó casi tres metros quedando inconsciente en el suelo. Samanta
despertó y no sabía cuánto tiempo había estado ahí tirada. Posiblemente paso un día, ya
que sangraba por la cabeza y no tenía conciencia ni perspectiva alguna del tiempo.
Samanta desde el suelo como pudo sacó su celular y lo encendió una vez más, notó que
solo le quedaba una barra de energía y decidió dejarlo así, estaba muy débil para
levantarse e incluso para apagar nuevamente el celular, de todas maneras, ya no
importaba, solo quedaba poca energía. Samanta en esos mareos de abrir y cerrar los ojos
de tratar de moverse y a la vez quedarse quieta, perdía nuevamente la conciencia, sin
embargo, en esos ir y venir de los giros de su cabeza, alcanzó a escuchar que gritaban su
nombre. Abrió los ojos y pudo identificar inmediatamente esa voz que la llamaba a la
distancia, era consciente que la selva era traicionera y debía hacer algo. Tirada en el suelo
y aun con la debilidad al extremo sacó fuerzas para hacer sonido con el pito que se había
colocado de collar. Pitaba y pitaba y trataba de hacerlo fuerte, pero estaba muy débil. Antes
que se cerraran sus ojos y antes de perder el conocimiento por completo, vio que dentro de
la maleza espesa se habría paso con machete en mano y acompañado con unos nativos,
James su novio. El gritaba ¡corran!, ¡está aquí!, ¡la encontré!, ¡corran, es por acá! Fue lo
último que escuchó Samanta en esa estadía en la selva. Samanta medio somnolienta
recuerda, que despierta y la llevan en una camilla por un corredor de hospital, ella decía con
voz débil, los niños, los niños, pero no la dejaban hablar, estaba como anestesiada, en otro
momento despierta y aún seguía muy débil y tenía puesto una máscara de oxígeno. James
a su lado, le decía que no hablase, que aún estaba débil, ella vuelve y recae. Luego
recuerda que la embarcaron aún en camilla, en un avión que los llevó de vuelta a Inglaterra.
Por fin, allí pudo reponerse por completo y cuando despertó se dio cuenta que estaba
rodeada de familiares y amigos de la oficina. Ya no tenía la máscara de oxígeno. Antes de
contar su aventura lo primero que hizo fue preguntarle a James si los niños estaban a salvo,
James no sabía exactamente que responder, estaba un poco desconcertado, se dieron un

fuerte abrazo y por supuesto, le agradeció a James por salvarle la vida. Rato más tarde por
fin pudieron hablar de su aventura y aclarar las situaciones.
Resulta que James nunca espero que pasara la semana de encuentro en Rio de Janeiro,
una vez, James llegó a Brasil, trato de comunicarse con Samanta y ella no contestaba, paso
un día y Samanta seguía sin contestar, esto preocupo mucho a James quien tomó un vuelo
de regreso a Colombia ya que no era costumbre de Samanta no contestarle a James y
menos en una situación en la que James la había dejado en un país desconocido para ella
y en la que no hablaban su idioma. Una vez en Colombia James se trasladó a la zona
donde Samanta había estado para tomar la avioneta con destino a la aldea indígena. Esto
no fue difícil de encontrar para James ya que ella había hablado de los planes que iba a
realizar en Colombia mientras James estaba arreglando sus negocios en Brasil. Se sabía
que algo había pasado ya que no hubo contacto con la avioneta. Los viajes en avioneta por
esa zona del país eran muy rústicos e informales, los puestos de control eran arcaicos y
muy viejos, se enteraban que algo había pasado no tanto porque la avioneta había
desaparecido del radar sino más bien por la experiencia de la gente de la zona. James trató
de buscar la intervención de las autoridades en los puestos de control del área, pero los
escasos, casi que inexistentes policías de la zona le decían que no había gente del
gobierno para esta situación. En el país, en ese preciso momento estaban concentradas,
casi que todas las fuerzas del gobierno, buscando a unos niños perdidos en la selva y el
caso de Samanta aún era un evento que no era ni oficial, ni seguro, ni se había confirmado
por completo y mucho menos era una emergencia extrema ya que se trataba de una
extranjera. Para las autoridades del país la única emergencia extrema, por mandato de la
misma presidencia de la Republica era la búsqueda de los niños. James de su propio dinero
comenzó a buscar un grupo de personas del área para realizar la búsqueda independiente
de Samanta. En esos mismos días salió de la jungla el piloto, el regordete del accidente de
Samanta, llegó casi 5 días después de la falla de la avioneta, tenía una aspecto demacrado,
desaliñado, propio de la travesía por la selva, ya no era tan regordete, había adelgazado
casi que, a la fuerza, sin embargo, solo necesitó de unas horas para reponerse y que lo
viese un curandero indígena y así explicar lo sucedido. Aclaró que Samanta estaba viva y
estaba esperando el rescate. Que sabía como llevarlos a donde se encontraba la avioneta
accidentada y se unió al grupo que había organizado James para ir a buscarla. James
estaba aliviado de saber que Samanta estaba viva. Fue así como se adentraron en la selva
y 20 días después encontraron a Samanta. Ellos encontraron las pistas, las huellas, los
rastros de tella que había dejado en el camino, pero el punto exacto fue encontrado cuando
el celular de James por alguna razón titiló y marcó la posición de GPS del celular de
Samanta. La escaza señal de cuando Samanta encendió su celular por última vez, sirvió
para indicar el punto casi exacto de ubicación antes de que se volviese a perder
nuevamente la información. La estocada final , fue cuando escucharon un pito en la selva y
fue cuando James se abrió camino en los escasos metros de distancia, para encontrar a
Samanta tirada en el suelo sangrando por la frente y ver que su vestido blanco ya era de
color negro, por todo el barro que lo enlodaba .Samanta fue retirada de la selva
inconsciente, James en el camino le daba palmaditas en la cara para saber si estaba bien,
se le dio agua , se le curaron las heridas y fue sacada 5 días después de la selva con una
camilla desechable por el grupo de búsqueda improvisado de James. De allí fue traslada en
camioneta a un hospital local donde seguían tratando sus heridas. Efectivamente,
confirmaron que había sufrido una torcedura de tobillo y algunos males propios de la selva,
sin embargo, estaba bien de salud. Por último, fue traslada en avión hasta Inglaterra, en un
viaje cubierto por la póliza internacional que protege en cuestión de estos acontecimientos y
que James y Samanta mantienen al día. En el hospital de Inglaterra fue donde finalmente
despertó con un mejor semblante para felicidad de familiares amigos y en especial de
James. Cuando Samanta pregunta por los niños al principio no se sabía de qué estaba
hablando, sin embargo, al día siguiente vio en el TV de la habitación de hospital, la noticia
en la que informaban que los niños indígenas habían sido encontrados por las autoridades
de Colombia. Tal fue la alegría de Samanta al saber que ella había estado con esos niños
en la selva y que había colaborado para que estuviesen vivos todos esos días. Ella estaba

muy alegre, lloró de júbilo. Todos en la habitación abrazaron a Samanta y ella pudo explicar
a su familia y amigos lo que había sucedido y cómo fue que se topó con esos niños en la
selva. Con el tiempo se fueron enterando de más noticias y se fueron aclarando más las
cosas. Entre otras que internacionalmente todos los países daban la noticia de los niños
encontrados y que había un perro de búsqueda que aún seguía perdido, ahí fue donde se
enteró que el perro se llamaba Wilson. Samanta también recordó que lo había visto y fue
precisamente por perseguir al perro que cayó en esa zanja en donde finalmente fue
encontrada. Después se fueron develando más cosas y entendió que en ningún momento
los helicópteros, el kit de alimento, la cinta amarilla con el pito, no era porque la estuviesen
buscando a ella sino más bien que se trataba era de hallar con vida a los 4 niños. Pasado
unos días y ya Samanta en su casa, llegó su madre con el periódico, en donde le mostraba
una noticia que decía que los indígenas lideres, es decir los chamanes y caciques, decían
que los niños nunca estuvieron solos, que era imposible que esos niños de escasa edad
pudieran sobrevivir sin ayuda en la selva. Los indígenas decían que los niños estuvieron
acompañados de la madre selva, que un duende los estuvo cuidando, que el espíritu de la
selva los mantuvo a salvo. Madre e hija se abrazan y es en ese momento cuando la madre
de Samanta le susurra al oído, “yo diría más bien que un ángel los cuidó” . Gracias hija por
cuidar a esos niños. Lloraron juntas de emoción fundidas en un abrazo interminable.

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Ainsley3314
Ainsley3314
3 months ago

The Beatles – легендарная британская рок-группа, сформированная в 1960 году в Ливерпуле. Их музыка стала символом эпохи и оказала огромное влияние на мировую культуру. Среди их лучших песен: “Hey Jude”, “Let It Be”, “Yesterday”, “Come Together”, “Here Comes the Sun”, “A Day in the Life”, “Something”, “Eleanor Rigby” и многие другие. Их творчество отличается мелодичностью, глубиной текстов и экспериментами в звуке, что сделало их одной из самых влиятельных групп в истории музыки. Музыка 2024 года слушать онлайн и скачать бесплатно mp3.

Chandler1163
Chandler1163
2 months ago
Olivia1635
Olivia1635
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Gareth4808
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Hamilton3914
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David956
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Carl1809
Carl1809
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